Elegir mi nombre de bruja no es un simple juego de palabras, ni una moda pasajera. Es un acto profundo de identidad mágica, un gesto de afirmación espiritual y un puente entre lo que soy ahora… y la energía que estoy llamada a encarnar. En el mundo de la brujería, el nombre que eliges no solo te nombra, te guía, te protege y te revela.
Cuando alguien me dice: “Quiero encontrar mi nombre de bruja”, sé que no está buscando solo algo bonito que suene esotérico. Lo que está buscando, en el fondo, es una forma de anclar su camino sagrado, de ponerle forma a su arquetipo interno, de reconocer la bruja que habita en ella y llamarla por su nombre.
El poder simbólico del nombre mágico
Desde tiempos antiguos, el nombre mágico se consideraba una llave. En muchas tradiciones, conocer el nombre secreto de alguien significaba poder invocar su energía o incluso ejercer cierta influencia sobre su espíritu. Por eso, muchas brujas guardaban su nombre oculto o solo lo compartían en círculos de confianza.
En la brujería contemporánea, elegir mi nombre de bruja es un acto de empoderamiento y autenticidad. No necesitas pertenecer a un linaje ancestral ni formar parte de un aquelarre formal para hacerlo. Basta con sentir la llamada y responderla desde la verdad interior. Es un gesto de soberanía energética: tú decides cómo te nombras, y con ello defines el tono de tu camino.
¿Por qué es tan importante elegir mi nombre de bruja?
Tu nombre de bruja es un canal. Una vibración que activas cada vez que lo pronuncias, lo escribes o lo compartes. Y como todo canal, tiene dirección y propósito. Aquí algunas razones por las que este gesto simbólico tiene tanto peso:
- Ancla tu identidad mágica: Te recuerda quién eres más allá de los roles cotidianos.
- Protege y filtra tu energía: Cuando trabajas con un nombre ritual, estás creando un espacio seguro.
- Activa tus cualidades internas: El nombre puede evocar tu elemento regente, tu guía espiritual o tus dones ocultos.
- Abre portales simbólicos: Cada vez que lo usas, estás declarando tu compromiso con tu propio sendero esotérico.
¿Cómo encontrar mi nombre de bruja?
Este proceso no es una fórmula matemática. No se trata de juntar dos palabras y que suene místico. Elegir mi nombre de bruja es un viaje de introspección, de símbolos, de escucha profunda. Algunas brujas sienten que el nombre “les llega” en sueños, en meditación o tras un ritual específico. Otras lo construyen combinando elementos que las representan.
Aquí van algunas preguntas para ayudarte a empezar:
- ¿Con qué elemento natural sientes mayor afinidad?
- ¿Qué arquetipo femenino vibra contigo: la hechicera, la sanadora, la guerrera, la vidente…?
- ¿Tienes un símbolo que aparece frecuentemente en tu vida? (plumas, serpientes, estrellas, lunas…)
- ¿Qué nombre usaría tu alma si pudiera hablar sin filtros?
Y si necesitas guía en ese proceso, puedes visitar el ritual especial que he preparado para ayudarte a encontrarlo a través de tus energías dominantes, tus dones ocultos y tu simbología personal tu nombre de bruja.
¿Y si ya elegí mi nombre… puedo cambiarlo?
Claro que sí. El camino de la brujería es una espiral, no una línea recta. Si tu energía ha cambiado, si has atravesado un proceso profundo de transformación o simplemente sientes que ya no eres la misma, puedes renombrarte.
El nombre mágico no es una etiqueta, es una extensión viva de tu energía. Algunas brujas eligen nombres nuevos en cada sabbat importante. Otras los sostienen durante años. Tú decides.
Lo importante es que lo sientas auténtico, que resuene con tu alma y que te permita caminar tu sendero con presencia y poder.
Nombrarse es un acto mágico
Cuando finalmente dices: “Este es mi nombre de bruja”, estás haciendo mucho más que elegir un apodo espiritual. Estás diciendo: “Estoy lista para caminar con intención. Para ser vista, reconocida y respetada en el mundo mágico. Para hacer de mi práctica algo sagrado”.
Porque al final, la magia no empieza en el ritual, ni en los objetos, ni en los hechizos. Empieza cuando te reconoces. Y nombrarte es la primera forma de hacerlo.

Especialista en tarot, astrología evolutiva y conjuros modernos.
Combino conocimiento ancestral y mirada contemporánea para guiar procesos de autoconocimiento, equilibrio energético y magia cotidiana.

